Joludi Blog

Oct 21
Allen, Bruno y Evans, el cazador de supernovas.
Me cuenta una buena amiga, que hace unos días, exactamente el 11 de Octubre pasado, se ha puesto en marcha el ATA (Allen Telescope Array), que es un sistema de 350 telescopios orientados de tal forma...

Allen, Bruno y Evans, el cazador de supernovas.

Me cuenta una buena amiga, que hace unos días, exactamente el 11 de Octubre pasado, se ha puesto en marcha el ATA (Allen Telescope Array), que es un sistema de 350 telescopios orientados de tal forma que puedan escudriñar permanentemente hasta los más remotos rincones del universo. ATA es un nombre idiota. Deberían haberle llamado BRUNO en homenaje al gran filósofo que tuvo el coraje de ser el primer pensador en afirmar que la Tierra y la Humanidad sólo es una insignificante gotita de agua en un inconmensurable océano de mundos. Le costó una sesión de hoguera, cortesía de la Iglesia Católica.

El costosísimo sistema ATA, que se ha instalado en Hat Creek, California, a unos 270 kms. al norte de San Francisco, es una iniciativa de Paul Allen, uno de los dos socios que fundaron Microsoft.

El total de la inversión supera los 60 millones de dólares.

Este gran super cacharro de Allen es un poco la versión automatizada, al estilo millonario, de lo que ha venido haciendo durante los últimos años el genial sacerdote australiano Bob Evans, que en plan totalmente aficionado y actuando como un verdadero “francotirador” de la astronomía, ha monitorizado el universo de una forma insuperable, descubriendo más supernovas desde el jardín de su casa, en Hazelbrook, con un telescopio relativamente sencillo, que ningún otro equipo de astrónomos apoyado en enormes observatorios astronómicos.

Evans, que ha recibido toda clase de premios académicos, está reconocido como un prodigio mental. Se sabe que tiene memorizadas en su cabecita las regiones y posiciones exactas de 1.500 galaxias, de tal manera que tan pronto se produce un cambio en alguna de ellas, él es capaz de detectarlo inmediatamente (con ayuda del telescopio, por supuesto). El mismo Evans ha declarado que es capaz de analizar los posibles cambios debidos al estallido de supernovas en" 50 galaxias en una hora, o 1600 si se trata de la región de Virgo". Esta eficiencia en la monitorización sólo ha sido superada hace un par de años, gracias a complejísimos observatorios astronómicos computerizados.

Se han escrito muchas cosas sobre el padre Evans. Entre ellas un libro llamado “Un Antropólogo en Marte”, que no he leído, pero que me gustaría hacerlo, y el delicioso capítulo dedicado a él en el estupendo best seller de divulgación científica “"Breve Historia de Casi Todo” del amenísimo Bill Bryson.

Bueno, pues como decía, el fundador de Microsoft está tratando de emular las hazañas de Evans, pero en su caso no en busca de espectaculares explosiones de supernovas, sino de señales de vida inteligente.

Bueno, no me parece mal en principio (aunque puestos a gastar milloncejos prefiero con mucho la forma en la que lo hace su socio Gates, que está invirtiendo ingentes cantidades en la lucha contra la malaria, con muy buenos resultados).

Lo que ocurrre es que pienso que de poco nos puede servir saber o deducir que hay vida inteligente en algún remoto lugar del universo, si pese a ello, seguimos sin poder interrelacionarnos de ninguna manera con esa forma de vida. Será una especie de colosal impotencia a escala planetaria, aunque reconozco que las consecuencias de ese hallazgo pueden ser imprevisibles en la esfera de lo sociológico. Imagino el surgimiento de toda clase de sectas más o menos religiosas centradas en los “dioses” remotos e inaccesibles recién descubiertos. La iglesia de cienciología será algo insignificante en comparación con todo lo que podrá aparecer.

Pensándolo bien, si Allen tiene éxito en su pesquisa, las consecuencias en la esfera del pensamiento y de la sociedad pueden ser enormes.

Pero yo soy por el momento escéptico. Como ya he dicho en otras ocasiones, considero superfluo andar buscando señales de inteligencia en otras galaxias. Lo prioritario, me parece, sería encontrar señales de inteligencia en este planeta…

Lo cual es algo que, a juzgar por las noticias que uno lee en los periódicos, tanto nacionales como internacionales, se está poniendo cada vez más difícil.