Joludi Blog

Nov 20
En las fronteras de lo imposible.
El Universo parece estar hecho de de tal modo, que por doquier nacen espontáneamente, emergiendo de la nada, incontables pares de partículas. Estas partículas parecen venir mágicamente del “no ser”, tienen una...

En las fronteras de lo imposible.

El Universo parece estar hecho de de tal modo, que por doquier nacen espontáneamente, emergiendo de la nada, incontables pares de partículas. Estas partículas parecen venir mágicamente del “no ser”, tienen una brevísima existencia y seguidamente se unen para neutralizarse y volver a la nada. Esto ocurre constamentente. En todas partes.
Y, por supuesto, esta emergencia de pares de partículas asomándose efímeramente a  la existencia tiene también lugar en las zonas de frontera de los agujeros negros. Pero cuando nacen pares de particulas justo en esa zona fronteriza, en esa especie de membrana que separa lo real de lo inconcebible, ocurre que de las dos particulas aparecidas una puede caer en las garras del agujero negro mientras que su gemela puede escapar hacia el otro lado del horizonte de sucesos. Separadas para siempre las dos partículas gemelas, una de ellas inicia ya su camino hacia la realidad temporal. Y la otra se integrará en el agujero negro, debilitándole en un grado inconcebiblemente infinitesimal, pero que a la larga, en un proceso repetido un infinito número de veces, tenderá a acabar fatalmente con la propia existencia del agujero negro.
En cierto modo, por lo tanto, los agujeros negros son fuente de la realidad. En esa membrana que rodea a estos entes inimaginables, resulta que se está produciendo permanentemente una especie de génesis inefable que a su vez también condena a la muerte al propio agujero negro.
A Stephen Hawking, por demostrar cuanto acaece en las fronteras de lo imposible, a través de una ordalía de insondables fórmulas y ecuaciones, le dieron un importantísimo premio de Física.
Yo creo que le correspondía también el Premio Nobel de Poesía.
Si existiese.