Joludi Blog

Nov 22
Einstein en el ascensor.
Einstein nos cuenta que cierto día, cuando estaba en un ascensor de un rascacielos, notó que su sensación de peso disminuía durante unas décimas de segundo, en el momento en el que el potente ascensor comenzaba su bajada.
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Einstein en el ascensor.

Einstein nos cuenta que cierto día, cuando estaba en un ascensor de un rascacielos, notó que su sensación de peso disminuía durante unas décimas de segundo, en el momento en el que el potente ascensor comenzaba su bajada.
En ese instante tuvo una fuerte intuición. Se dio cuenta de que, al menos subjetivamente, la aceleración del ascensor parecía influir sobre la masa corporal. Comprendió que para el hombre que está en el ascensor, el efecto de la aceleración es indistinguible de una reducción de la fuerza gravitatoria a la que está sometido. Aceleración y masa serían como dos caras de una misma moneda.
Imaginemos un Universo en el que solo existen dos ascensores moviéndose en el infinito y oscuro vacío. Ambos ascensores ocupados por dos respectivas personas. Los únicos habitantes del espacio. Supongamos que en los dos ascensores los ocupantes sienten en estos momentos una sensación de gravedad normal, similar a la que sentimos nosotros en estos momentos.
Ahora, hagamos un experimento mental. Imaginemos que en el primer ascensor, incrementamos por arte de magia la intensidad de la gravedad, haciendo que el sujeto se sienta mucho más “pesado”. Y en el otro ascensor, en cambio, lo que hacemos es aumentar sin parar la velocidad de subida del ascensor, haciendo también que el sujeto se sienta mucho más “pesado”.
En ambos casos, la sensación de los ocupantes será la misma: un incremento brutal de sus masas. Ninguno tendrá la sensación de velocidad o aceleración propiamente dichas, pues no hay puntos de referencia que les puedan indicar ésto, ya que sus ascensores ascienden por un universo vacío. Así que, objetiva y subjetivamente, en ambos ascensores están ocurriendo no dos fenómenos, sino uno mismo. No hay forma de distinguir el incremento de masa y el incremento de velocidad. Si los ocupantes fuesen gemelos no sabríamos distinguir un ascensor de otro. Masa y aceleración serían pues el anverso y el reverso de una misma moneda.
Einstein dice que su intuición en aquel ascensor le dio inmediatamente la pista de la Teoría de la Relatividad.  Antes de que aquel ascensor llegase a la planta baja, él ya sabía de que iba todo.
Solo quedaba formular las ecuaciones. Pero esto era una simple cuestión rutinaria. Un puro formalismo.